hoy al entrar en el vagón del metro he visto a dos chicos
abrazándose.
No sé si eran pareja, hermanos o amigos, pero me ha parecido
tierno y raro a partes iguales.
No suelo ver a hombres abrazándose en público. Bueno, sí,
pero suele ser el típico "abrazo de hombres": corto y dándose
palmadas muy fuertes en la espalda.
Debe ser muy cansado tener que demostrar tu masculinidad
constantemente, incluso al abrazar a un amigo.
El caso es que, a lo mejor, me he quedado más tiempo del que
pretendía mirando a los dos chicos, pero ellos no se han dado cuenta.
Han estado mucho rato abrazados. Ha sido de esos abrazos en
los que ninguno de los dos suelta, con la cara enterrada en el cuello del otro
y agarrando fuerte la chaqueta, como para evitar que el momento se escape.
Pero hemos llegado a la siguiente parada
Se han separado, se han mirado, uno le ha acariciado la cara
al otro y se ha ido. No han mirado alrededor. El chico que se ha quedado en el
vagón ha sacado los auriculares y se ha sentado. Sin más.
No ha sido triste, ninguno de los dos parecía estarlo. Me ha
dado la sensación de que para ellos era un gesto cotidiano.
Me ha parecido tan tierno y natural, y me ha dado tanta
envidia, que hasta he tenido ganas de llorar.
No me despido bien de la gente que quiero. Debería dar
abrazos de una parada de duración. Por si acaso. Por si están tristes y no lo
sé . Por si tardamos en vernos. Por si no nos vemos más.
Por si.
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