No es exactamente lo mismo, porque ya no tengo 5 años, pero no me refiero a la situación, sino a la sensación.
Cuando era pequeña mis padres me llevaban al parque a jugar, como a la mayoría de los niños. Ellos se sentaban en un banco a charlar y vigilarme, como la mayoría de los padres.
Mientras jugaba, era consciente de que mis padres estaban allí, sentados en el banco. Sabía que no se marcharían sin mí. Pero, aun así, de vez en cuando miraba hacia el banco y siempre les veía, aunque ellos no se dieran cuenta de que les miraba durante unos segundos.
La sensación de la que hablo es el alivio al comprobar que mis padres estaban ahí. Sabía que estaban, pero verles me daba una tranquilidad que no sabía que podía sentir hasta que levantaba la cabeza para mirar hacia el banco. No pretendía que me saludaran, simplemente saber que estaban.
Ahora no hay un banco del parque al que mirar, pero a veces levanto la cabeza para ver si hay alguien cerca y, cuando lo hay, siento el mismo alivio.
No es que necesite que haya nadie, simplemente me tranquiliza que esté.
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