me han hecho un regalo y no sé cómo sentirme al respecto.
Hace unos meses me reencontré con una chica que me gustó durante mucho tiempo pero a la que hacía años que no veía. Hablando, llegamos a una anécdota de hace años y comenté que en ese momento yo había estado enamorada de ella. Se quedó callada y sonrió con pena: ella también se enamoró de mí, pero un tiempo después. Llegó tarde.
El otro día le enseñé a una persona a la que admiraba algo que escribí. Esta persona nunca había leído nada mío, aunque le insistí durante mucho tiempo. Quería que viera lo que hago y me diera algo de reconocimiento, era importante para mí. Cuando me di cuenta de que no iba a conseguir que leyera algo escrito por mí, dejé de enseñarle cosas. Lo sentí como una liberación, aunque con algo de decepción, y seguí escribiendo. El otro día lo leyó. Me dijo que está orgullosa de mí, pero a mí ya no me importaba tanto lo que pensara. Llegó tarde.
Me han hecho un regalo y no sé cómo sentirme al respecto. No por el regalo, sino por la persona que lo ha hecho. Hace mucho tiempo necesitaba la validación de esta persona, era importante para mí. Quería formar parte, que me viera. Hace mucho tiempo, me habría hecho ilusión el regalo, muchísima ilusión. Con el tiempo dejó de importarme, dejé de estar triste, dejé de estar enfadada porque esta persona no me quisiera en su vida. Ahora ese regalo no es lo que necesito. Y me da muchísima pena, porque esa persona no sabe lo que representa ese regalo. Lo ha hecho con la mejor de sus intenciones, pero después de tanto tiempo ya da igual. Aunque esa persona no lo sepa.
Llega tarde.