he visto una estrella fugaz y no he sabido qué pedir.
Es como si estuviera vacía. Yo, no la estrella.
Mis amigos no la han visto y no se han creído que haya
pasado, pero ha pasado. Y la he visto, aunque me he sentido sola porque el
resto no.
Pero no he pedido ningún deseo, porque no sabía qué pedir. Y
lo he pensado mucho, he estado mucho rato después de que pasara pensando en qué
quería.
Y nada.
He sentido una inmensidad ante mí que no sabía cómo llenar,
porque yo estaba vacía. No sentía nada.
Podía pedir cualquier cosa y no se me ha ocurrido nada. Era
una oportunidad que sólo yo tenía, nadie me ha dicho qué pedir porque nadie se
ha creído que la estrella hubiera pasado.
Entonces, además de vacía, me he sentido sola y he pensado
que si alguien más hubiera pedido un deseo, igual a mí se me habría ocurrido
algo.
Esto no tiene ningún sentido, lo sé, pero cuando sabes que
hay alguien contigo la inmensidad es menos grande y es más fácil.
Y he deseado que mis amigos hubieran visto la estrella.
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