sé que algún día iré y tú no vendrás conmigo.
Sé que iré sola, por primera vez pero no por última, porque
algún día ya no vendrás. Y sé que estaré triste, pero que aun así volveré.
Lo que no sé es cuánto tiempo estaré triste. Quizá para
siempre. O quizá sólo la primera vez que vuelva.
Tampoco sé cuánto dolerá. Quizá mucho. Quizá poco, pero
durante mucho tiempo. O quizá no duela como yo creo.
A lo mejor no duele y sólo siento un vacío. Creo que
prefiero que duela, porque así sabré que tengo que curarlo. Y porque un vacío
nunca sé cómo llenarlo, y tú vas a dejar un vacío inmenso.
Igual ese vacío me traga, pero es que a lo mejor el dolor me
mata. No sé qué prefiero.
El caso es que no quiero ir sola, no porque me moleste la
soledad, sino porque no quiero que tú no estés.
Y sé que algún día no estarás. Y duele sólo con pensarlo.
Porque no quiero que te vayas, no quiero que me dejes y no
quiero ir sin ti. Pero aun así iré, no te preocupes.
Al fin y al cabo, sé que algún día no vendrás y yo querré
volver, aunque sea sin ti.