31 ene 2025

el río

ayer bajé al río y se puso a llover.

No nos importó, porque no hacía frío, así que nos quedamos allí. Estábamos bien. Estábamos empapados, pero no me importó.

Me lo estaba pasando muy bien, aunque no paraba de pensar que estaba empapada y al llegar a casa seguiría empapada. También pensé que al salir del río sí que tendría frío, pero no lo pensé mucho, era un problema del futuro.

Cuando decidimos volver a casa y salimos del río seguía lloviendo.

Fue en ese momento cuando tuve una sensación que me resultó familiar. La sensación de que no iba a volver a estar seca nunca más.

Era imposible que, con lo mojada que estaba y con todo lo que estaba lloviendo, yo pudiera volver a estar seca en algún momento.

Y tuve frío.

Es como cuando estoy triste.


23 ene 2025

la tormenta

hoy he soñado que había tormenta.

Me levantaba y te encontraba de pie en la terraza, en pijama, mirando la tormenta. 

Estaba amaneciendo, había luz, pero como estaba muy nublado, todo era gris.

El agua caía como en cortinas y se veían los relámpagos. Pero no escuchaba truenos, solo el agua cayendo.

Estaba medio dormida y no sé por qué iba a la terraza. Supongo que quería ver si se habían volado la mesa y las sillas, porque el viento soplaba muy fuerte.

Y al entrar al salón te veía ahí, de espaldas, mirando hacia fuera. Tenías las manos en los bolsillos y yo pensaba que qué moderno el pijama con bolsillos, aunque en realidad era un pijama muy de abuelo, con la camiseta a rayas. 

Mientras avanzaba, arrastraba sin querer una de mis chanclas, haciendo un poco de ruido, muy poco, pero el justo para que me escucharas. Entonces me paraba.

Estaba esperando que te giraras. Sabía que cuando me vieras, me ibas a decir que saliera contigo, que la tormenta estaba siendo preciosa. Sabía el gesto que iba a tener tu cara al verme, cómo ibas a girarte de nuevo sin esperar a que yo me moviera porque sabrías que iría contigo. Lo he visualizado como si fuera una película, lo tenía grabado. 

Deseaba tanto que me invitaras a ver la tormenta contigo como cuando era pequeña. 

Pero justo cuando te dabas la vuelta y yo te iba a poder ver la cara, justo ahí, me he despertado.

Me he levantado lentamente y he ido a la terraza. No sé por qué he ido allí, sabía que no podías estar. Además, no estaba lloviendo.

Igual por eso tampoco estabas tú.


17 ene 2025

una parada de duración

hoy al entrar en el vagón del metro he visto a dos chicos abrazándose.

No sé si eran pareja, hermanos o amigos, pero me ha parecido tierno y raro a partes iguales.

No suelo ver a hombres abrazándose en público. Bueno, sí, pero suele ser el típico "abrazo de hombres": corto y dándose palmadas muy fuertes en la espalda.

Debe ser muy cansado tener que demostrar tu masculinidad constantemente, incluso al abrazar a un amigo.

El caso es que, a lo mejor, me he quedado más tiempo del que pretendía mirando a los dos chicos, pero ellos no se han dado cuenta.

Han estado mucho rato abrazados. Ha sido de esos abrazos en los que ninguno de los dos suelta, con la cara enterrada en el cuello del otro y agarrando fuerte la chaqueta, como para evitar que el momento se escape.

Pero hemos llegado a la siguiente parada

Se han separado, se han mirado, uno le ha acariciado la cara al otro y se ha ido. No han mirado alrededor. El chico que se ha quedado en el vagón ha sacado los auriculares y se ha sentado. Sin más.

No ha sido triste, ninguno de los dos parecía estarlo. Me ha dado la sensación de que para ellos era un gesto cotidiano.

Me ha parecido tan tierno y natural, y me ha dado tanta envidia, que hasta he tenido ganas de llorar.

No me despido bien de la gente que quiero. Debería dar abrazos de una parada de duración. Por si acaso. Por si están tristes y no lo sé . Por si tardamos en vernos. Por si no nos vemos más.

Por si.


9 ene 2025

insignificante

últimamente escribo cosas siendo consciente de que nadie lo va a leer.

Es como cuando tengo discusiones imaginarias sobre asuntos insignificantes con gente que no discutiría conmigo por cosas tan pequeñas, porque no son temas tan importantes como para discutir por ellos.

También las cosas que escribo son insignificantes, por eso sé que nadie las va a leer.

El saber que no va a ser leído, hace que escriba con más libertad, entonces acabo escribiendo cosas menos insignificantes que sí que merecería la pena que fueran leídas. Pero como he escrito eso para que sea olvidado, no lo va a leer nadie, aunque sea importante. Lo que hace que vuelva a ser algo insignificante.

Me gusta esta dinámica, porque me gusta escribir y me gustan las cosas pequeñas que no van a ser leídas.

Creo que todas somos a veces demasiado pequeñas e insignificantes como para que alguien se pare a leernos con atención, aunque en el fondo las cosas pequeñas acaban siendo importantes cuando (o aunque) nadie les hace caso.

Esta creo que es una de esas cosas pequeñas, pero da igual, tendré que hacer como que es importante, porque empecé a escribirlo para que alguien lo leyera. Aunque esto último es un poco mentira, porque originalmente empezaba así: 

“No sé sobre qué quiero escribir. No lo va a leer nadie.”

Quería contar algo interesante, importante, digno de ser leído, pero ha acabado siendo una reflexión sobre la insignificancia de algunas cosas que siento y escribo. 

Supongo que quiero ser alguien interesante, importante y digna de ser leída, sin embargo, me gusta ser una reflexión sobre la insignificancia de ser.