el otro día escribí una reflexión para que un grupo de
preadolescentes piensen un poco sobre el concepto de la muerte y sus
consecuencias en la vida. O, dicho de otra forma, una reflexión sobre la
película Coco.
Quería orientarla, no tanto hacia la muerte, sino hacia cómo
hacer de nuestra existencia algo que merezca la pena. Qué legado queremos
dejar, cómo nos gustaría ser recordados (porque hay que ser recordados, el
olvido es la verdadera muerte).
No sé si los chavales van a reflexionar mucho, pero yo lloré
un poco escribiéndola.
La existencia es complicada, es la conclusión que saqué. Yo
quiero ser recordada como una escritora de éxito, o sin éxito, pero una mujer
que escribía bien y llegaba a la gente a través de eso. Pero no soy (todavía)
alguien así. Entonces no sé cómo se me recordaría si me muriera hoy.
Es raro lo de morirse, todo el mundo es bueno después, te
redime de todo lo malo que hayas hecho a las personas que te quieren. Nadie
diría de mí que soy un poco desastre, aunque lo soy, ni que se me da fatal
mantener el contacto con la gente, aunque se me da fatal, ni que me enfado pero
no lo digo y entonces el enfado se hace más grande, aunque lo hago. Te mueres y
todo eso queda de lado.
Todo esto no lo puse en la reflexión de los chavales, porque
se iban a pensar que pueden hacer lo que quieran y que al morirse a todo el
mundo se le olvida si has sido medio mala persona. Si has sido mala persona del
todo, no se le olvida a nadie, pero hay poca gente así.
También he pensado que entonces las malas personas, de las
que no se olvida nadie, no mueren nunca, permanecen en la memoria de todo el
mundo solo por ser malas personas, igual que las que son muy buenas. La
existencia es complicada y esta última reflexión no les gustaría a los
guionistas de Coco.
No supe cómo terminar la reflexión para que mi grupo de
preadolescentes piensen en cómo quieren vivir su vida para ser recordados como
merecen, porque yo tampoco sé cómo vivir la mía.
Así que la conclusión que les di a ellos es que da igual si
hacen cosas importantes, solamente importa si esas cosas les gustan y les
gustaría ser recordados por ellas, y que ellos decidan si será por ser malas o
buenas personas.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarCreo que crear en sí, en tu caso texto, ya es recordar. Eres una escritora de éxito, capaz de estremecer, vibrar, emocionar, acompañar, pensar...
ResponderEliminarEl éxito es crear, compartir y acompañarnos los unos a otros, ser pequeñas hogueras cálidas en el camino de los demás y visitar otras hogueras de los alrededores, grandes o pequeñas. Qué mucha o poca gente lo lea es secundario, lo principal es con lo que puedas ilumines con intensidad, cosas que ya haces.
Ojalá ser preadolescente y poder ver tu texto ✨💙