21 mar 2026

expectativas

no conozco a nadie que ame como mi padre ama a mi madre.

Ha salido en la tele un anuncio de seguros de decesos y han empezado los dos a hablar de si la herencia, el testamento, ataúdes y demás asuntos de los que yo no quería escuchar hablar referidos a mis padres, pero ellos se lo estaban pasando bien.

Y cuando han terminado los asuntos legales, han hablado del después.

Padre: Tus cenizas a la playa de Cullera, ¿no?

Madre: No, a la playa no, al mar.

Padre: Es verdad, al mar, que es donde estás todo el rato. Así puedes flotar para siempre.

Yo ya sabía que mi madre quiere que tiremos sus cenizas al mar, aunque creo que es bastante ilegal. Pero me he dado cuenta de que no sabía qué quiere mi padre que hagamos con él.

Yo: Papá, ¿y tú?

Padre: Al mar, con ella.

En realidad yo sí que lo sabía, aunque nunca se lo hubiera preguntado. Lo ha dicho como si fuera obvio y yo he pensado que lo es.

Luego mi madre le ha dicho que él no sabe flotar, que se va a hundir y han empezado a bromear sobre que mi padre tendrá que agarrarse a ella para no hundirse.

A mi padre no le encanta el mar de la manera en que le encanta a mi madre, pero creo que no concibe dejarla flotando allí para toda la eternidad y no estar con ella. Por eso no ha respondido solamente "Al mar", ha respondido "Al mar, con ella". Porque si ella no va al mar, él tampoco.

Me di cuenta hace poco de que mis expectativas sobre el amor son altísimas por culpa de mi padre, lo cual es muy bonito y una putada a partes iguales.

11 mar 2026

la belleza

la belleza es subjetiva.

En segundo de bachillerato escribí una redacción sobre la belleza para la clase de filosofía. Tenía una extensión de cinco páginas, mi profesora me puso un diez y me felicitó por el trabajo. Yo no esperaba ese resultado ni la felicitación, porque lo único que había hecho era divagar sobre esa idea: la belleza es subjetiva.

Me acuerdo bastante de esa redacción, aunque no volví a leerla. Creo que ahora me resultaría tediosa.

Lo que sí he hecho ha sido pensar sobre la idea de la belleza, que aparece en una gran cantidad de conversaciones en mi vida diaria y siempre digo lo mismo: la belleza es subjetiva.

La entrada de mi portal está en obras. Han levantado todo el suelo y está a medias, porque lo han dejado así mientras terminan otras cosas. No tiene un color definido, tiene partes con baldosas y otras sin, es irregular.

El otro día recogí a Durin del cole. Durin tiene cuatro años y una capacidad de reflexión que ya le gustaría a algún hombre adulto. Como sus padres trabajaban, le llevé a mi casa hasta que vinieran a recogerle. 

Cuando llegamos al portal nos quedamos un rato viendo las obras (como buenos jubilados que parecemos) y luego Durin miró el suelo que está a medias. Me preguntó si lo iban a dejar así y le dije "Espero que no, porque está un poco feo". Durin me miró, volvió a mirar el suelo y dijo: "A lo mejor ellos lo quieren dejar así". Pensaba que estaba siendo una conversación irrelevante, pero resulta que no. Le pregunté si él pensaba que se tenía que quedar así. "A mí me gusta así".

Cinco páginas de redacción que se podían haber resumido en "A mí me gusta así".

Después de ese día hemos pasado varias veces por mi portal y todas las veces hemos tenido la misma conversación, porque Durin tiene conversaciones profundas, pero las mismas todo el tiempo. Y el suelo sigue a medias.

5 mar 2026

el cementerio

he estado en un pueblo que era muy pequeño.

El cementerio estaba justo antes de entrar al pueblo, al lado de un campo enorme de girasoles.

Era un cementerio muy pequeño, porque era un pueblo muy pequeño. Y era un campo de girasoles enorme, porque alrededor del pueblo no había nada, así que solo podía haber girasoles.

Es un contraste increíble. Un girasol es como todo lo contrario a la muerte. Lo asociamos a la vida, la alegría, el sol... Y el cementerio justo al revés.

Entonces me he asomado al cementerio, que estaba cerrado, y he visto que había ramos de flores en todas las tumbas, menos en una. En esa solo había un girasol.

Y he pensado que la persona que estaba ahí enterrada debía de haber desprendido mucha luz cuando estaba viva para que, aun después de morir, se la siga asociando con un girasol. Es más, para que alguien que la quiso tanto en la vida como en la muerte, haya decidido meter un girasol en un cementerio.

También puede ser que a esa persona le gustasen muchísimo los girasoles, pero no creo, porque entonces no querría que le dejasen ahí un girasol muerto.

No sé, el caso es que me ha parecido muy curioso y bonito el cementerio del pueblo que era muy pequeño.

A mí no me entusiasman los girasoles, pero ojalá cuando me muera en lugar de flores alguien me deje girasoles.