13 jul 2026

hace tiempo

he estado buscando entre mis textos algo que hubiera escrito hace tiempo.

No sé si buscaba algo ya terminado que mereciera la pena compartir o si quería algo de inspiración. No he encontrado ninguna de las dos cosas. Lo que sí he encontrado son un montón de cosas bonitas dedicadas a gente que ya no las merece. 

Por ejemplo, hay una página entera hablando de lo que echaba de menos a uno de mis mejores amigos cuando se fue a vivir fuera. He llorado leyéndolo, porque le sigo echando de menos. El problema es que mi amigo volvió a Madrid hace más de un año y no me llamó, entonces lo que escribí sobre él ha perdido todo el valor.

Hay cosas tan bonitas y me ha dado tanta rabia que al final he dejado de leer. No merece la pena hacer sangre, porque todas esas personas eligieron no estar.

He llegado muy atrás en el tiempo, no me acordaba de haber escrito esas cosas. Y es curioso, porque tampoco me acordaba de haberlo sentido. Solo me queda tristeza, pena, enfado, rencor... Nada de lo que dicen los textos sobre la amistad, el amor, la confianza o la lealtad. De las cosas buenas no queda nada en mí, solo en lo que escribí hace años.

No sé si duele más saber que ahora solo queda la ausencia o recordar que antes había más cosas.

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