5 sept 2026

cristal

una amiga dijo ayer que algunas personas son como sujetar un cristal roto con las manos descubiertas.

En lugar de personas se podría aplicar a algunas relaciones.

Intentas evitar que se caiga, porque si se cae se va a romper y no quieres que tu cristal se rompa. Todo el mundo sabe que el cristal es lo suficientemente frágil como para romperse con facilidad, así que no lo sueltas para que no se haga añicos.

El problema es que ese cristal ya está roto. Y tú te estás cortando.

Cuanto más fuerte lo agarras, más te cortas. No ves la sangre, pero la hay. De hecho hay mucha sangre, pero como el cristal está bien, tú no la ves. Sientes el dolor, pero no es nada en comparación con la posibilidad de un cristal roto.

Al final, consigues dejar el cristal con delicadeza, evitando ningún daño. Y es cuando ves la sangre a tu alrededor y sientes el dolor de los cortes en tus manos.

El cristal está perfectamente, o todo lo bien que estaba cuando lo cogiste. Pero tus manos están destrozadas. Van a tardar mucho en curarse. Vas a tardar mucho tiempo en poder coger otra cosa, otro cristal, aunque ese no esté roto.

Todo esto no lo dijo mi amiga, lo reflexioné yo después. Ella solo dijo lo del cristal y ya sobrepensé yo sola lo demás.