a veces la vida es abrumadora.
Esta mañana mi abuela me ha contado que mi prima tuvo ayer una entrevista de trabajo, pero que no le había dicho todavía si la habían cogido o no.
Mi abuela estaba un poco enfadada porque mi prima ya sabe si tiene el trabajo, porque se lo decían en el momento. Me ha dicho que para contarle solamente que tenía una entrevista que mejor le dijera directamente que tenía trabajo.
Yo he pensado que a mi prima no le han dado el trabajo y que no se lo ha contado a mi abuela porque la vida a veces es abrumadora y cuesta contarle algunas cosas a la yaya.
Sé que le contó lo de la entrevista porque mi abuela se iba a poner contenta y podía estar un par de días pensando que mi prima podría tener un trabajo mejor. Es fácil dar buenas noticias, dar esperanza a la gente que te quiere, aunque sea solo para un ratito.
A mí también me pasa lo que a mi prima. Cuando me pasa algo malo no lo cuento. Y si tengo que contarlo me espero un rato (o unos días) hasta que lo asimilo y la vida ya no es tan abrumadora, porque nada es tan grave como cuando acaba de ocurrir.
Todo esto no se lo he dicho a mi abuela. Tampoco lo de que no creo que le hayan dado el trabajo a mi prima. Aunque esté un poco enfadada por la falta de noticias, mantiene algo de esperanza, que es algo que ninguna de sus dos nietas tenemos ya.
Una abuela esperanzada es siempre motivo de alegría y hace que la vida no abrume tanto.
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